Hoy juega México, ¿tú estas en el juego?
- Mario Vargas
- 18 jun
- 1 min de lectura
Mientras la atención pública se concentra en los partidos, los operativos y la movilidad de miles de personas, muchas empresas siguen enfrentando la misma obligación de siempre: cumplir tiempos de entrega.
Un evento puede durar unas horas. Un bloqueo puede durar una mañana. Pero sus efectos pueden extenderse durante días en forma de retrasos, reprogramaciones, costos logísticos y compromisos incumplidos.
Para una empresa, el problema rara vez es el acontecimiento en sí. El problema es la interrupción que genera en procesos que no pueden detenerse.
Las organizaciones más sólidas entienden que la operación depende de factores internos, pero también de condiciones externas que cambian constantemente.
Cuéntanos:
Si mañana una interrupción externa retrasa una parte crítica de tu operación, ¿tu empresa tiene capacidad para absorber el impacto o depende de que todo salga exactamente como fue planeado?




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