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Mañana no solo marchan los transportistas.

  • Foto del escritor: Mario Vargas
    Mario Vargas
  • hace 10 horas
  • 1 min de lectura

También se pone a prueba la operación de cientos de empresas que dependen de una carretera abierta, de un embarque puntual o de una entrega que no puede llegar tarde.

Cuando una ruta se bloquea, el problema no termina en el tráfico. Empieza en la operación.

Se retrasa la materia prima que debía entrar a planta. Se mueve la entrega que tenía hora pactada. Se reprograma una carga, se altera una producción y se compromete una promesa hecha al cliente. Y lo más delicado: muchas veces el costo no aparece de inmediato en una factura, pero sí en horas perdidas, personal detenido, incumplimientos y decisiones tomadas a contrarreloj.

Por eso, una movilización de transportistas no debería leerse solo como un problema vial. Para muchas empresas, es una advertencia operativa.

Porque una cosa es ver un bloqueo en las noticias. Otra muy distinta es descubrir que una parte crítica de tu empresa depende de que esa ruta permanezca libre.

La pregunta es:

Si mañana se detiene una de las rutas que alimentan tu operación, ¿tu empresa tiene margen para absorber el golpe

o todo empieza a desacomodarse con ella?

 
 
 

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